Cuando aparentemente la ignominia ha inundado nuestro congreso y sus integrantes buscan dar respuestas desesperadas y lacónicas a una especie de pacto en el que simplemente se limita la abundancia de democracia a lo conveniente para unos pocos y a los negocios de otros tantos, entonces como un destello de luz, comienza a aparecer un posible acuerdo que quizás no a todos guste, pero muestra sin duda alguna, un avance en las conversaciones y un acercamiento en los objetivos. Alguna esperanza vislumbra nuestro espíritu cívico. Y justo cuando nuestros vecinos dan muestra de algo de equidad y se intentan sacudir la corrupción que todo lo salpica...
Para mi casi una señal superior... Casi... La Justicia a veces es escasa, caprichosa, por eso miro con atención estos acuerdos entre gobierno y oposición. El consenso es democracia y si grupos que defienden sus intereses logran llegar a algún puerto, entonces todos debemos estar atentos.
No es el paraíso, pero sin duda ayuda a despejar los caminos y permite mejorar las certezas...
No hay futuro, si no hay cambio. No sólo debemos tener una critica constructiva sino que debemos propiciar el camino que permita una vida mejor, de eso todos somos responsables.
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