Hay libros que a uno lo marcan. Como olvidar "El Tercer Ojo" de Lobsang Rampa o "El Arte de Amar" de Erich Fromm, libros que en mi juventud, y en mi caso particular, devoré y me dejaban encantado, soñando y analizando situaciones e imaginando otras. Pero también hay otros densos, no tan simpáticos y que me trajeron algunos dolores de cabeza ya al finalizar la adolescencia, como no recordar lo sufrido que fue leer "Critica a La Razón Pura" de Immanuel Kant. Ese debo haberlo leído, al menos una docena de veces para lograr entender algo. Fue sufrido... Pero dentro de los sufrimientos más complejos que recuerdo, está sin duda alguna, el gran Friedrich Nietzsche... Fue el primer señor que en adolescencia juvenil me quitó literalmente el sueño... Yo era, hasta ese momento un joven católico apostólico y romano... Pero a medida que iba leyendo a este caballero, se despertaban pensamientos y actitudes que me hacían rebatir y con las que simplemente, no estaba de acuerdo. Era como el despertar de la anarquía. Fue una época dura, atribulada y muy intensa en mi caso.
Precisamente es referente a las tribulaciones y contradicciones de vida, sobre lo que quisiera hacer algunos comentarios:
La verdad siempre purifica. La verdad puede ser dolorosa, pero a la vez enriquecedora. La verdad es la suma de todas las verdades, la tuya, la mía y la nuestra. La verdad es inherente a la realidad que hemos vivido y a la vez tiene implicancia en la verdad que queremos construir. El mundo es un mundo de contrastes, está lleno de matices y realidades, algunos prefieren tener sus ojos cerrados y ver un mundo ideal, otros preferimos mirar con los ojos bien abiertos las realidades y tratar de tomar de ello, lo bueno, lo práctico o lo que en algún sentido es útil. Algunos tratan de manipular la verdad, pero tarde o temprano, la verdad es descubierta o se manifiesta de alguna manera. La verdad es la fuerza que te catapulta o te obliga a comenzar nuevamente.
Hace un par de décadas nada más yo creía que uno debía poner la otra mejilla, pero los años te van curtiendo y te van enseñando, hoy soy otro...
Algunos años atrás una amiga en un intercambio de ideas y de opinión me tumbó con una expresión que me obligó en el momento a cambiar mi perspectiva. Yo estaba intoxicado por decirlo de alguna manera, de injusticia y de soberbia, siempre me molestó y aún me molesta mucho, la falta de rectitud. Me molestaban los detalles como por ejemplo, que la gente subiera por donde el letrero decía sólo bajada, un jefe tuvo la desfachatez de decirme respecto de este hecho en particular que yo era... Poco tolerante. Aún creo que estaba muy confundido. Al igual que aquel personaje que me gritó idiota por devolver a un señor que iba caminando mas adelante un billete de 10 mil pesos chilenos hace una década. Volviendo a mi amiga que cambió mi mirada, Yo estaba enfurecido con mi sociedad, una que premiaba el ser deshonesto, al flojo, al pillo, al que el fin justifica los medios, etc. mi amiga me grita " ¡Ten compasión ! ". Y lo que me dijo después, justifica su grito del alma: " ¿Crees que al otro le gusta estar en esa postura? " Eso es lo que conoce, esa es su herramienta, la que aprendió, no le queda de otra... Que opinan Uds. ? me pareció buena amiga, me mostró una mirada diferente. No me mal interprete, no lo voy a justificar, lo que no es correcto, no lo es y punto. En eso soy tajante. Lo que ocurre, es que descubrí que en el prisma de la compasión se hace más diáfana la verdad. Le quita dureza a mis juicios... En otra época simplemente al enjuiciado, lo habría mandado al paredón. Pero los tiempos cambian al igual que uno va calibrando la mirada. El error del otro debe ser mirado en su justa medida. Insisto no confundir, no creo que iremos juntos como hermanos tomados de la mano, a no ser que tengamos un objetivo común... La compasión me hace ver con más tranquilidad lo bueno y malo del otro o como diría yo... Me hace mirar con más objetividad.
Recuerdo que siempre tuve mirada dura con los descolgados, me molestaba que un joven arrogante y prepotente generalmente con un kepi al revés, acelerara el auto o camioneta, apurando a los transeúntes en el estacionamiento del supermercado. Normalmente para mi, eran los hijos de nadie, los que nadie enseñó, los que nadie mostró valores, los que nadie les dijo, hijo esto es Asia. Pero me faltó ver el otro lado, padres ausentes no porque querían, sino porque la necesidad apremiaba, porque el tormento humano se había hecho presente en un hogar donde la madre o el padre no estaban, donde el alcohol o las drogas eran compañeros silenciosos de una aflicción mayor.
Cuando uno tiene la capacidad de mirar realidades con equilibrio y se ubica en el tiempo y espacio y además aprende a mantener la boca cerrada, o habla lo justo y necesario, sin enjuiciamiento, el discernimiento posterior es más preciso.
El tener un criterio amplio, o discernimiento profundo te puede hacer ver una verdad más grande, o si se quiere más cercana a la verdad total, obviamente hablando de algo particular.
El discernir nos hace tomar decisiones a todo nivel algunas son sencillas y otras muy difíciles, ese generalmente es el peso de la responsabilidad. En muchas ocasiones el ser humano decide mirando entornos y conveniencias, pero nada más bello que la mirada compartida alrededor de una idea, donde la belleza está en hacer crecer a otros o compartir con otros una felicidad más pura, más cercana a la ontología del ser, o como prefiero yo, más cercana a mi familia.
Para mi el discernir me permitió encontrar mi verdad profunda y mi todo. Una familia, es como una empresa, sólo que más pequeña. Hace años renuncié a mi vida sin antes dar algunos botes, para volcarme de lleno a los míos. Hoy y después de muchos años, mis sacrificios están comenzando a dar frutos y las utilidades se comienzan a mostrar en el brillo humano y profesional de mis hijas.
Una última mención, pero quizás la más importante, a quien ha sido mi compañera de vida por casi 34 años y a quien muchas veces y con vergüenza lo digo, grité mala madre, porque su vida azarosa, llena de sufrimientos y necesidades la hizo vivir una infancia y juventud con un fuerte desapego. Casi olvidaba que el día que le propuse matrimonio, quise asumir dicho vacío y reparar en algo su dolor. Pero otra cosa es con guitarra... Y cuando tus hijas se ven enfrentadas a cierto tipo de carencias tu mirada de un entorno diferente se complica... Todavía hoy amo su espíritu de lucha y su delicadeza... Hace algún tiempo comprando en una feria, yo preguntaba y preguntaba a los artesanos sobre sus trabajos, yo era muy insistente, rápidamente mi señora me corrigió y me dijo no preguntes tanto porque ellos se ilusionan y creen que les vas a comprar... Su trato deferente y respetuoso hasta con los curados, su apoyo irrestricto e incondicional, sus valores intransables, su fe en el prójimo si hasta les junta las latas de bebidas a sus amigas. Su búsqueda inagotable de cursos para emprender.
Ella es quien me hizo mejor ser humano, quien me enseñó a amar de verdad mientras yo hablo de desapego... Las ironías que tiene la vida, yo me creía el maestro y era ella la que me enseñaba a mi... Al final, fue ella la que con su verdad me tuvo compasión y me ha enseñado a construir familia y discernir...
Para mi LinkedIn es alimento para el espíritu. Si estás buscando un trabajo y crees que leyendo en este sitio lo encontrarás estás equivocado. Aquí reconfortas tu alma y tomas un respiro para seguir construyendo TU VERDAD.
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