Sin duda alguna todos hemos hecho gala, alguna vez del buen criterio. Como parte de la humanidad líderes, tanto jefes y trabajadores, los usamos a diario. Sin embargo, la vorágine laboral, sumado al cronómetro del tiempo y la optimización de recursos, nos sabotean de distintas formas.
A veces un jefe, en su afán de ser eficiente, sólo mide los parámetros que le interesan a su objetivo propuesto. No nos olvidemos que departamentos, áreas y secciones están siendo "medidos". Dicho esto, el jefe que busca ser líder, al igual que sus trabajadores, tiene la gran oportunidad de usar el criterio, que por definición, significa "discernimiento". Esta herramienta muy útil en el mundo humano, nos permite interactuar, negociar, gestionar, coordinar, resolver conflictos, etc. Antiguamente y en lo personal habría incluido control, pero he ido descubriendo que en las relaciones humanas de hoy en general y obviamente a cierto nivel de madurez, el control es tácito, va inherente a la responsabilidad que se le ha encomendado al trabajador "consciente". Cuando digo esto me refiero a cualquier trabajador, independiente de su cargo. Hay un dicho antiguo, que atesoro, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar... O debiera decir "Un lugar para cada persona y cada persona en su lugar"... Muchas veces la premura de la vida, se suele parecer a la hoja de un árbol, nos encuentra en distintas etapas y formas, que nos hacen reaccionar de diferentes maneras. Y a veces esa misma hoja no nos permite ver la inmensidad del bosque...
Las personas tenemos criterios distintos y que muchas veces se encuentran en etapas distintas, de allí la importancia del diálogo continuo. Sólo en una conversación real y honesta con altura de miras, paciente y permanente, se van despejando las hojas que impiden ver a un equipo coherente y armónico. No es necesario ser de la NASA para entender que la naturaleza humana es débil ante las tentaciones del EGO pero a la vez, es fuerte en lo que conocemos como ESPIRITU DE SUPERACION. Nada más hermoso que un espíritu sublime.
Curiosamente cuando conocí a mi mujer hace 33 años, me preguntaron que me enamoró de ella, a lo que respondí, eso... su espíritu de superación.
Mientras más profunda nuestra mirada de la realidad del otro, más probabilidades de entablar lazos de afecto, respeto mutuo y colaboración y mientras más escuchamos al otro, más descubrimos sus virtudes y defectos, como creo firmemente en la belleza del ser humano, aplico criterio y me centro en sus virtudes sin desconocer sus defectos, consciente que otro integrante del equipo podrá aportar con su hoja.
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